Cada día que pasa tengo más sospechas de que soy el único
pardillo que se presentó voluntario para este viaje. Mis sospechas se
fundamentan en que, de todas las pruebas físicas y mentales que me están
haciendo, no he sido capaz de pasar ninguna. Ni las analíticas tampoco han
estado de mi parte. La ciencia ha conseguido demostrar, tras varias pruebas, lo
que todas mis exnovias vieron en un par de días, que soy una piltrafa humana.
Por ejemplo, el otro día me hicieron subir a una cinta de
esas de cardio. Me pusieron unos sensores en el pecho y demás, para controlar
mis pulsaciones y toda la parafernalia. Lo mejor de esa experiencia fue que
vomité, con eso lo digo todo. Pero vomité nada más subir a la cinta. Sin
siquiera ponerla en marcha. Yo ya les había avisado de que tengo vértigo, pero
ellos no me hicieron caso, argumentando que sólo eran unos centímetros. No
entiendo el alboroto posterior. Si la máquina se echó a perder por un simple
vómito no sería de tan buena calidad.
Asombrosamente, a pesar de eso, sigo dentro del proyecto. De
ahí mis sospechas.
Lo último que me han comunicado es que van a someterme a un
tratamiento. A una especie de arreglo quirúrgico, con el fin de tratar de
ralentizar mi envejecimiento y, si sale bien el asunto, frenarlo del todo. Yo
he preguntado si había algún riesgo, y ellos me han dicho que no. Sinceramente,
no me ha parecido que me dijeran la verdad. Lo que me hace dudar son las risas
mal disimuladas con las que me contestaron. Pero bueno, lo mismo consiguen
hacer de mi algo de provecho después de todo…
De todos modos estoy bastante acojonado. A mí el tema
quirófanos me da mucho miedo, llamadme gallina. De hecho todo lo relacionado
con agujas y objetos punzantes o afilados me da repelús. Y ellos lo saben, ya
me han visto llorar todas las veces que me han sacado sangre. Eso sí, han sido
siempre muy amables al ponerme tiritas del pato Donald, uno de mis ídolos.
Aunque me da la sensación de que ellos lo han hecho a modo de burla, pero no se
lo tendré en cuenta.
Que no se me olvide comentarles si, ya que entro en
quirófano, me pueden operar mi fimosis, que debido a mi pánico a los objetos
afilados no me han operado todavía… Aunque por otro lado, para lo que la voy a
usar a partir de ahora… Y tampoco sé si confiarles esa tarea a ellos, el otro
día me dijo un doctor que sólo de verme le provocaba urticaria, y yo no quiero
que me contagien nada raro por un quíteme allá esas pajas (o en este caso póngame)…